PASTORAL DE LA DEFENSA DE LA VIDA.
OBJETIVOS
GENERALES.
(Cfr. Encíclica Evangelium vitae[1]).
·
Dar a conocer el Evangelio de la Vida. En Cristo
resplandecen con máxima claridad las exigencias que conlleva el respeto a la
persona humana y a sus derechos y deberes fundamentales.
·
Ayudar a celebrar el Evangelio de la vida. La vida es
un don de Dios que debemos agradecer y hacer fructificar para gloria y alabanza
suya.
·
Promover el servicio del Evangelio de la vida. Promoviendo
una cultura de respeto a la vida, y contribuyendo a remover las raíces y las
manifestaciones de una “cultura de muerte” que ofende a Dios y destruye a la
sociedad.
I. ANUNCIAR EL EVANGELIO DE LA VIDA.
Objetivo:
- Dar a conocer el Evangelio de
la Vida que
está incluido en el anuncio de Cristo.
- Divulgar los criterios morales desde los cuales es preciso
responder a las diversas cuestiones bioéticas (aborto, eutanasia, reproducción
asistida, paternidad responsable y regulación de los nacimientos…).
Medios:
El papel fundamental en el
anuncio del Evangelio de la Vida corresponde a la familia cristiana. La familia
es, por voluntad del Creador, “santuario de la vida”. “Es principalmente mediante la educación de los hijos como la familia
cumple su misión de anunciar el Evangelio de la vida. Con la palabra y el
ejemplo, en las relaciones y decisiones cotidianas, y mediante gestos y
expresiones concretas, los padres inician a sus hijos en la verdadera libertad,
que se realiza en la entrega sincera de sí, y cultivan en ellos el respeto al
otro, el sentido de la justicia, la acogida cordial, el diálogo, el servicio
generoso, la solidaridad y los demás valores que ayudan a vivir la vida como un
don”[2]. Es necesario ayudar a las familias a
desarrollar esta insustituible tarea.
El Secretariado para la defensa
de la vida debe ofrecer los medios formativos oportunos:
- Conferencias, cursos,
seminarios…
- Aprovechar las ediciones de la
Semana de la familia y la Jornada Pro-vida.
II. CELEBRAR EL EVANGELIO DE LA VIDA.
Objetivos:
-
Celebrar al Dios que nos da la vida, expresando la
alabanza y gratitud por la vida que hemos recibido como un don gratuito de
Dios.
-
Favorecer que esta mirada agradecida no se rinda
ante la contemplación de la enfermedad, del sufrimiento, del dolor… sino que se
deja interpelar por todas esas situaciones, percibiendo una llamada al respeto
y a la solidaridad.
Acciones:
-
Potenciar las celebraciones litúrgicas que
hacen alguna referencia a la familia, como santuario don de la vida: Domingo de
la Sagrada Familia, Fiesta de la presentación del Señor (presentación y
bendición de los niños), Día de los abuelos, Día del enfermo…
-
Promover la celebración de la “Jornada pro Vida”…
III. SERVIR EL EVANGELIO DE LA VIDA.
Objetivo:
- Promover en la sociedad una
“cultura de la vida”,
donde se valore y respete la vida humana de todos, especialmente de los más
débiles.
- Apoyar el conocimiento y la
participación de los fieles en las diversas iniciativas que expresan la
solidaridad de la Iglesia con los más débiles. “Como
discípulos de Jesús, estamos llamados a hacernos prójimos de cada hombre (cf.
Lc 10,29-37), teniendo una preferencia especial por quien es más pobre, está
solo y necesitado. Precisamente mediante la ayuda al hambriento, al sediento,
al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado –como también al niño no
nacido, al anciano que sufre o al cercano a la muerte- tenemos la posibilidad
de servir a Jesús como Él mismo nos dijo: “Cuanto hicisteis a uno de estos mis
hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25,40)”[3].
- Potenciación de los COF.
- Apoyo y promoción de programas
y centros de prevención del aborto y ayuda a la acogida de la vida, para madres solteras o en
dificultad. Proyecto Raquel, Proyecto David…
- Apoyo a los centros y programas
de acogida y ayuda
a menores, disminuidos físicos y psíquicos, enfermos terminales de SIDA…
- Promoción del compromiso social
y político de los cristianos a favor de la vida y la familia.
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