1. JESUS ENTREGADO A MUERTE
¿No fue suficiente la muerte más universal y dolorosa que se dio en
Jesús? Hoy, con el silencio de algunos, y la timidez de otros, se siguen
entregando a la cruz de la no existencia, miles de seres humanos que no han cometido
otro delito sino el haber sido concebidos.
Líbranos, Señor, de aquellas leyes que permiten crucifixiones inocentes. Líbranos, Señor, de condenar –bajo
pretextos estériles- vidas humanas a la muerte, sin tiempo para haber nacido.
Qué bien lo reflejó un
pensador “la vida no consiste en tener
buenas cartas sino en jugar bien las que uno tiene”. La vida, qué duda
cabe, es la más valiosa.
2. JESUS CON LA CRUZ A CUESTAS
Nunca será buena la violencia. Y, el que más la sufrió en propias
carnes –Jesús- nos dice que nos amemos los unos a los otros. ¿Cómo amar cuando
el crimen es reconocido, amparado y orquestado? ¿Cómo amar cuando, en lo más
alto de nuestra sociedad, sigue levantándose una escandalosa cruz que nos
recuerda a los que han muerto sin palabras; a aquellos que sobre sus hombros
–frágiles o invisibles- fueron puestas pesadas cruces de abominable crueldad y de
desprecio a la vida?
“El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes
simular eso, lo has conseguido”. Y, en ese juego, deja lugar para el otro.
3. EL SEÑOR CAE BAJO EL PESO DE LA CRUZ
No es malo caer. Lo contradictorio es no darse cuenta de cuando nos
derrumbamos y por qué nos hundimos. Una sociedad caprichosa y hedonista, se
corrompe cuando lejos de defender al débil, ensalza, pregona, y endiosa
exclusivamente los derechos y el bienestar de los poderosos. Y poderoso es
quien estando lleno de vida, quiere la muerte; y poderoso es quien siendo
legislador, no promueve la vida; y poderoso es quien, pudiendo defender la
verdad, por presiones o miedo, calla o enmudece ante tantos rostros y niños que
mueren sin defensa alguna.
“Solamente una vida dedicada a los demás
merece ser vivida”¡Viva la vida de los demás y por los demás!
4. JESUS SE ENCUENTRA CON SU MADRE
¡Qué gozo para una madre la primera sonrisa de un niño recién
nacido! ¡Qué regocijo, el de una madre, cuando escucha el primer llanto de una
nueva vida! ¡Qué misterio tan difícil de abarcar: la vida dentro de la vida! ¡Qué
misterio tan fácil de accidentar: una mano asesina!
María, camino del calvario, sigue tropezándose con muchos Cristos
dolientes. Cristos que no pudieron jugar. Cristos que no pudieron balbucear sus
primeras palabras. Cristos que nunca pudieron llegar a ser niños.
El dolor de María también debe de ser el nuestro. El mundo sigue
siendo una inmensa vía dolorosa por el que la muerte circula y se mueve con toda
libertad cada día. ¿Hasta cuando tendremos que padecer la sangre de tanto
inocente?
“El espejo que uno encontrará al final de su vida, será la actitud
que él tuvo frente a la vida de los demás”
5. EL SEÑOR AYUDADO POR UN CIRINEO
¿Qué es más fácil? ¿Ser
heraldo de vida o de muerte? ¿Qué recompensa más? ¿Empujar a la vida o aplaudir
a la muerte? El Señor, camino del martirio, tuvo la suerte de contar con una
mano anónima. Una ayuda que, lejos de auxiliarle para morir, quiso mitigar su
sufrir. Fue cirineo de vida, no de muerte.
Hoy, en la sociedad que vivimos, sobran utensilios de muerte; no
queremos Gólgotas que se prolonguen matando en el horizonte de un falso
progresismo. Pidamos al Señor por los hombres y mujeres de la ciencia. Por los
que se dedican a la sanidad. Que sean siempre defensores, cirineos que faciliten
a llevar las cruces de cada día y sean protectores de la vida.
“No se puede tener otra tarea en cuanto a la vida que la de
conservarla hasta morir”
6. LA VERONICA ENJUGA EL ROSTRO A JESUS
Una mujer tuvo la intrepidez de romper con el protocolo que animaba
y jaleaba la muerte. Desde lo más profundo de sus entrañas sacó un lienzo
limpio, inmaculado. No estaba de acuerdo con aquel rostro que, siendo divino,
estaba siendo lapidado, escupido y maltratado.
¡Hoy existen muchas verónicas en nuestro mundo! Movimientos,
personas y cristianos que sin temblor ni temor, sacan el lienzo del ¡basta ya!
Queremos una sociedad limpia; sin muerte, con niños de caras sonrientes, con derecho a la vida.
El día de mañana todos, cuando estemos frente a Dios, le
presentaremos el tejido que utilizamos a la hora de posicionarnos o salir al
socorro del rostro dolorido. ¿Será un lienzo con el color de la vida o tal vez
con el color de la muerte?
“Quien sólo vive para sí, está muerto para los demás”
7. CAE POR SEGUNDA VEZ BAJO LA CRUZ
Avanzando hacia el Monte Calvario, Jesús se desploma y cae por
segunda vez. Pero, aún en medio del tormento, mira hacia atrás: observa a los
que le siguen y los que hablan de El. Escucha a los que le maldicen y contempla
a los que le admiran.
La historia se repite: es bueno mirar hacia atrás. Aprender de las
grandes lecciones que nos da la historia. El mundo, el hombre, no puede repetir
errores del pasado. No queremos caer de nuevo en el peligro del exterminio de
la humanidad. No sobramos nadie…hacemos falta todos.
Por ello mismo, porque somos amantes y entusiastas de la vida,
pidamos al Señor que no caigamos en los mismos traspiés. Por encima de todo y
siempre: la vida del ser humano vale más que todo el oro del mundo.
“El hombre no posee el poder de crear vida. No posee tampoco, por
consiguiente, el derecho a destruirla.”
8. EL SEÑOR HABLA A LAS HIJAS DE
JERUSALEN
Unas mujeres, sí, unas mujeres. De esas mujeres que, sintiendo el
cuerpo suyo, sabían compadecerse, lloran por Aquel que es injustamente tratado.
Unas mujeres, si, unas mujeres. De esas mujeres que, sintiendo la vida
como don de Dios, consolaron desde la distancia y acariciaron al Señor de la
VIDA.
De esas mujeres necesita nuestro mundo y sus decisiones. De
corazones que sepan amar y no odiar. De voces que griten ¡SI A LA VIDA! ¡NO A
LA MUERTE!
Tal vez, con siglos por medio de distancia, el Señor pronuncio
aquella frase por la realidad que nos sacude hoy. “no lloréis por mí…llorad por vosotros”. Lloremos, hermanos,
lloremos por tantos que gritan lo mismo que vociferaron al nazareno: ¡que
muera! Y no olvidemos que nosotros, desde la esquina donde nos encontremos
apoyados, hemos de contestar por el
contrario: ¡que viva!
“La vida de una persona, es la nuestra, como la verdadera vida de
cada uno es la de todos”
9. JESÚS
CAE POR TERCERA VEZ
El aborto lejos de facilitar la felicidad, convierte la vida
personal en un tormento. En un punto sin retorno. En una caída severamente
grave. En un laberinto sin aurora al fondo.
Cayó el Señor por tercera vez. Y sigue cayendo; cuando no encuentra
personas que estén dispuestas a regresar de caminos equivocados. Cuando, sobre
su cruz, seguimos empeñados en añadir quintales de injusticias, excusas, indignidades
o ordenanzas permisivas que –en pro de unos mal llamados derechos- olvidan
aquellos otros justos que pertenecen a los más débiles. Miremos al Señor en
esta estación. ¿Cómo lo vemos? ¿Qué nos sugiere? No nos estará diciendo ¿no es
suficiente lo que a mi me hicisteis? ¿”Caín
qué has hecho con tu hermano”?
“Es la vida la que da a la vida, mientras
que vosotros, que os consideráis donantes, no sois más que testigos”
10. EL SEÑOR ES DESPOJADO DE SUS
VESTIDURAS
La justicia es dar a cada uno lo suyo. A Jesús, después de un
juicio injusto, se le despojó de lo poco
que le habían dejado: su vestido.
A otros, siglos después, no es necesario despojarles de sus
faldones. En nombre de la libertad mal entendida no pudieron nunca nacer. Nunca
supieron lo que era la noche con estrellas ni el día saludado por el astro
mayor. Jamás lograron vestirse de fiesta. La sociedad se empeñó en negarles una
talla de ropa con la que disfrutar, pasear, cantar o vivir.
A Jesús le despojaron de sus atuendos, luego le quitaron la vida.
Pero le dieron opción a la palabra. A otros, en cambio, los poderosos del mundo
no les hurtan sus vestidos, no es necesario. Previamente les asaltaron la vida. Nunca necesitaron vestidos aquellos que, en la oscuridad y con
dinero ensangrentado, no pudieron contemplar los montes, el mal, el sol o la
misma luna. Fueron ojos..que nunca se abrieron.
Qué bello pensamiento el de un autor: “Maestro,
quisiera saber cómo viven los peces en el mar. Como los hombres en la tierra:
los grandes se comen a los pequeños”

11. JESUS CLAVADO EN LA CRUZ
Miremos a la cruz del Señor: alta, recia, plomiza. Adentrándose en
la tierra pero disparándose hacia el cielo. Así; así ha de ser la vida de los
que creemos y esperamos en Dios: encarnados en el mundo pero sin perder el
norte. Felices en la tierra pero sin necesidad de que nadie sobre. Avanzando
por mil caminos diferentes pero, todos, convergiendo en uno: la vida. ¡Por
encima de todo la vida!
Desde la cruz de cada día. Desde nuestros silencios cómplices o desde
nuestras palabras valientes, vamos respondiendo “sí” o “no” al Dios que, en la
cruz, conquista para el hombre la vida. ¿Por qué nos empeñamos en ir en contra
de aquello que brotará en la mañana de la Pascua? ¿Y qué brota? ¡La vida! Cristo,
en la cruz nos presenta como trofeo la VIDA.
Cuántas falsas y apañadas conquistas de muchos hombres son
estandartes de muerte.
“La vida no es un problema para ser resuelto, es un misterio para ser
vivido”
12. JESUS MUERE EN LA CRUZ
¡Perdónales porque no saben
lo que hacen! Fue una de
las siete escasas palabras que el Señor pronunció antes de morir.
Mensajes que hoy siguen siendo proféticos: el ser humano, preso de sus
propias ambiciones, es capaz de ir en contra de su propia dignidad. Jesús murió
una vez pero sigue haciéndolo con todos aquellos que no llegan a nacer.
¡Perdónales porque no saben lo que hacen! Pagarán alto precio los
inconscientes del pecado..pero pagarán mucho más caro coste aquellos que,
siendo conscientes de sus actos, procurar teñir de sangre y de muerte lo que
estaba llamado a ser vida en el seno materno.
No podemos consentir que, la tierra, sea un gigantesco camposanto;
no podemos permitir que –el mundo- en vez de ser redondo, sea una fría losa en
la que figuren millones de niños y niñas que no pudieron ver la luz.
¡Perdónales porque no saben lo que hacen!
“El arte de vivir es sacrificar una pasión baja a otra más alta. No
desees sólo tu felicidad. Piensa en los que están llamados a existir”
13. JESUS CAE EN BRAZOS DE LA MADRE
La Virgen volcada en recoger los restos del que ha muerto en la
cruz y, por el contrario, otros brazos cubiertos de negro, cedidos, cuando
chantajeados, para provocar la desolación y la muerte.
Frente a los brazos que producen muerte ¡alcemos las manos que
vitorean la vida!
Frente a los brazos que dicen defender la vida de la madre
¡levantemos la voz por el hijo y la madre!
Frente a los brazos que hablan en nombre la libertad ¡gritaremos
que la libertad es de todos..y también de los más débiles y desprotegidos!
María, a los pies de la cruz, acogió los despojos de Aquel que
tanto bien irradió por mil caminos. Que nosotros, lejos de cruzarnos de brazos,
apostemos fuertemente por la vida. Y, muy especialmente, por aquellos que
–aunque nos digan no valen nada- son lo más sagrado porque son vida que Dios
nos regala.
“El que no valora la vida no se la merece”
14. JESUS ES PUESTO EN EL SEPULCRO EN
ESPERA DE LA RESURRECCIÓN
“Todo se ha cumplido”. Atrás quedó el calvario, la cruz, el
vinagre, los clavos, el griterío…y hasta los que insultaban y traspasaron su
costado. ¿Qué queda ahora?
Ahora espera la luz. Nunca han de poder las tinieblas más que la
luz. No puede vencer la falsedad frente a la verdad. Ha de brillar, en medio
del fracaso aparente, aquella estrella que nos dice que existe un cielo nuevo,
una humanidad distinta.
Los altos ideales florecerán y seguirán adelante con personas que
sepan ser luz frente a la oscuridad. La vida que nos trajo Jesucristo sigue
resplandeciendo con la misma fuerza de aquel primer domingo de Pascua.
Entonces, entre las rocas, surgió un caudal de VIDA tan grande, que
nadie lo ha podido detener.
Que nada se interponga en nuestro caminar hacia la verdad. Jesús va
por delante. El Señor de la VIDA nos anima y nos promete que nos espera allá
donde se defiende al débil, la vida o la dignidad del ser humano.
Que nuestras voces, lejos de permanecer encerradas en el sepulcro
de la comodidad, salgan y digan lo que el corazón creyente nos dice: QUE EL
SEÑOR DE LA VIDA NOS QUIERE PORTADORES Y DEFENSORES DE LA VIDA…
“La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta
desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el
ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está
el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida” (Juan Pablo II)

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